Las madres buscadoras de Salamanca, Guanajuato, combinan la prospección de vida en anexos con búsquedas en campo para localizar a sus desaparecidos. El colectivo Salamanca Unidos Buscando Desaparecidos ha convertido estas jornadas en una herramienta doble: localizar personas y prevenir adicciones entre jóvenes en situación de vulnerabilidad. Su vocera, Alma Lilia Tapia, explicó los alcances de esta estrategia durante la semana más reciente de actividades.
Visitas a anexos en cuatro municipios
Las madres buscadoras visitaron recientemente anexos en Celaya, Juventino Rosas, Villagrán y Cortázar. Durante los recorridos, revisaron indicios, registros y testimonios que pudieran aportar pistas sobre el paradero de personas desaparecidas.
Tapia reconoció que en esta ocasión no obtuvieron mucha información nueva sobre casos en investigación. Sin embargo, el trabajo con los internos continuó a través de pláticas preventivas en las que cada madre compartió su experiencia personal.
«Hacemos pláticas con los internos, cada una de nosotras les platica su experiencia, les hacemos ver el dolor de cada madre al no saber de sus hijos, toda la angustia que pasamos, el cómo poco a poco nos vamos muriendo en vida», relató la vocera.
Las visitas también incluyeron información sobre cómo se desarrollan las búsquedas en campo, mostrando a los jóvenes la realidad de rastrear entre tierra, basura y escombros.
Hallazgos positivos en predios de Villagrán y Juventino Rosas
Durante la misma semana, las madres buscadoras realizaron trabajos de rastreo en predios ubicados entre las zonas de Villagrán, Mexicanos y Juventino Rosas. Los trabajos arrojaron hallazgos positivos, aunque los restos deberán someterse a protocolos de análisis de ADN antes de confirmar cualquier identidad.
«Tuvimos hallazgos positivos, pero hay que esperar a los estudios forenses para determinar identidad. De momento no podemos dar más información ni revelar los puntos de búsqueda, pero seguimos trabajando», adelantó Tapia.
La vocera señaló que, una vez que las autoridades forenses concluyan los análisis e identifiquen los restos localizados, la información será dada a conocer para que los cuerpos puedan ser entregados a sus familias.
Una herramienta que ha dado resultados
La prospección de vida en anexos consiste en verificar si una persona desaparecida se encuentra con vida y en qué condiciones. El rastreo de indicios, por su parte, busca documentos, fotografías o relatos que generen líneas de investigación verificables.
Según Tapia, esta metodología ha permitido localizar con vida a algunas personas y recabar datos clave para identificar posibles fosas clandestinas en la región.
«Este trabajo se ha convertido en un instrumento con el cual se han encontrado con vida a personas y se han recabado datos para encontrar algunas fosas», resaltó.
El colectivo Salamanca Unidos Buscando Desaparecidos mantiene sus actividades de forma continua y no descarta ampliar las visitas a otros municipios del estado en los próximos meses.
