«Ya vamos con miedo», expresó Yolanda Ramírez, madre de familia, al exigir seguridad en los campos deportivos de Salamanca, donde ataques armados han puesto en riesgo a niños, jóvenes y familias que acuden cada fin de semana a practicar deporte.
Balearon a un hombre en campo donde juegan niños
El detonante más reciente ocurrió el pasado domingo en el campo El Triángulo, ubicado en la colonia Industrial, donde un hombre fue lesionado con arma de fuego. El ataque sucedió en un espacio donde cada fin de semana se celebran partidos de ligas infantiles con asistencia de decenas de familias.
«Tan solo en El Triángulo, cada fin de semana hay partidos de niños, llegan familias y también adultos. ¿Cómo saber que vaya a ocurrir una situación de estas? No solo están en riesgo los que están jugando, sino también los asistentes, y ya no sabemos si alguna bala le vaya a tocar a algún niño», denunció Ramírez.
Prometieron vigilancia, pero se fue apagando
Los padres de familia recordaron que a principios de año, tras los hechos violentos registrados en campos de la comunidad de Loma de Flores, corporaciones de los tres niveles de gobierno desplegaron operativos e incrementaron los rondines de seguridad en campos deportivos de Salamanca.
Sin embargo, conforme avanzaron los meses, la presencia de elementos de seguridad fue disminuyendo hasta volverse insuficiente, según los propios padres de familia.
«No solo es la zona urbana», advirtieron, al señalar que los campos deportivos de comunidades rurales también requieren vigilancia constante durante los encuentros deportivos.
Violencia amenaza el deporte infantil
Las familias consideraron que el deporte es una de las herramientas más importantes para mantener a niños y jóvenes alejados de conductas negativas. Sin embargo, los hechos de violencia en estos espacios generan un efecto contrario: las familias comienzan a dejar de asistir por temor.
Por ello, reiteraron su llamado a las autoridades municipales para garantizar presencia preventiva permanente en los campos deportivos durante los fines de semana, de modo que la práctica deportiva y la convivencia familiar puedan desarrollarse sin riesgo.
