El ingreso de un menor con un arma a una escuela privada de Salamanca enciende las alertas entre la comunidad docente y reabre el debate sobre la seguridad escolar en Salamanca. El hecho se suma a la preocupación que generan los episodios de violencia registrados en planteles educativos de todo el país.
Ramón Salazar Martínez, docente de Historia en la Secundaria Alfonso Sierra Partida desde hace 19 años, asegura que la institución aplica filtros de acceso y protocolos diarios para garantizar un entorno seguro a estudiantes y trabajadores.
«Somos una escuela cien por ciento segura. Tenemos filtros muy marcados desde el acceso al plantel y protocolos que nos permiten actuar ante cualquier contingencia», comenta el profesor.
Ningún plantel está exento
Pese a la confianza en los protocolos, Salazar admite que el contexto de violencia en el estado preocupa al magisterio. El docente reconoce que ninguna escuela está exenta de enfrentar una situación de riesgo.
«Vivimos tiempos complicados. Sabemos que no estamos exentos de que ocurra una situación de este tipo, pero trabajamos todos los días en la cultura de la prevención para proteger a alumnos, padres de familia y personal docente», expresa.
El profesor señala que conocer a detalle los protocolos establecidos por las autoridades educativas para casos de armas, drogas o violencia es una herramienta clave para evitar decisiones improvisadas durante una emergencia.
La prevención comienza en casa
Para Salazar, la seguridad escolar en Salamanca no puede depender únicamente de las instituciones educativas. El docente insiste en que la formación de valores debe iniciar en los hogares.
«La educación es una labor conjunta. Los valores deben formarse desde casa y nosotros reforzarlos en las aulas. Los padres de familia tienen una responsabilidad muy importante en la formación de sus hijos», enfatiza.
Vicente Díaz Quiñones, director de la misma secundaria, coincide en ese llamado. El directivo considera que la revisión diaria de mochilas por parte de los padres podría evitar que objetos peligrosos lleguen a los planteles.
«Lamentablemente, muchas veces en casa no se revisan los útiles escolares. Si el padre de familia cumpliera con esa función, se evitarían muchas situaciones que hoy se presentan en escuelas del país», afirma Díaz Quiñones.
Limitaciones para implementar más tecnología
El director recuerda que hechos violentos en otras entidades, así como antecedentes ocurridos años atrás en Salamanca, demuestran que cualquier institución puede enfrentar este tipo de riesgos. Por ello, insiste en fortalecer la corresponsabilidad entre familias y escuelas.
Aunque reconoce que tecnologías como detectores de metales o sistemas de vigilancia podrían reforzar la seguridad, Díaz Quiñones señala limitaciones legales y administrativas para su implementación, además de la inconformidad que algunas medidas generan entre los padres de familia.
Un llamado a revisar los protocolos
El director hace un llamado a la Secretaría de Educación de Guanajuato para revisar los protocolos de actuación, de manera que respalden a los docentes durante una emergencia, en lugar de representar un motivo de sanción.
«Los protocolos deben servir para proteger a los alumnos y también a los maestros, no para buscar responsables cuando ocurre un incidente», puntualiza.
Ambos docentes coinciden en que garantizar la seguridad escolar en Salamanca requiere del trabajo coordinado entre autoridades educativas, maestros y familias, pues la prevención comienza mucho antes de que los estudiantes cruchen la puerta del salón de clases.
