La renovación del drenaje en CDMX inició con un sistema tecnológico que promete reducir costos, tiempos de obra y afectaciones a la movilidad. La Secretaría de Gestión Integral del Agua puso en marcha un método que no requiere maquinaria pesada ni abrir zanjas para sustituir tuberías dañadas.
El proceso se basa en introducir una manga flexible impregnada con resina dentro del conducto deteriorado. Posteriormente, se endurece mediante luz ultravioleta hasta formar una nueva tubería interna con una vida útil de hasta 50 años. “Es construir una tubería dentro de la tubería”, explicó el subsecretario de operación de infraestructura hidráulica, Ricardo Munguía Alfaro, durante una intervención en la colonia Nueva Santa María, en Azcapotzalco.
El equipamiento incluye robots de videoinspección, sistemas de fresado para cortar raíces, unidades de limpieza y maquinaria especializada de curado. Todo se opera desde la superficie, con el cierre parcial de un carril para instalar las unidades, mientras técnicos monitorean en tiempo real el interior del drenaje.
Con este método se pueden rehabilitar tramos de 50 a 60 metros en aproximadamente ocho horas. En contraste, el sistema tradicional puede tardar hasta tres semanas y requiere abrir calles completas. La dependencia estima un ahorro directo de entre 30 y 40 por ciento en costos de obra, cifra que podría alcanzar hasta 70 por ciento si se consideran los impactos sociales y económicos.
La inversión en equipamiento ronda los 150 millones de pesos y permitirá intervenir al menos 40 kilómetros de tubería durante este año. Las primeras acciones se concentrarán en zonas con antecedentes de inundaciones, como Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Miguel Hidalgo, Venustiano Carranza y Azcapotzalco.
El objetivo, señalaron autoridades, es dejar atrás un modelo reactivo y avanzar hacia un esquema preventivo que permita renovar gradualmente la red hidráulica sin generar obras invasivas.
Foto Roberto García Ortiz