Un interés que va más allá de una provocación
El debate sobre por qué Donald Trump quiere Groenlandia volvió a tomar fuerza luego de que el expresidente de Estados Unidos insistiera en que la isla es fundamental para la seguridad nacional de su país. Aunque en el pasado sus declaraciones fueron tomadas como una ocurrencia, el trasfondo estratégico revela un interés mucho más profundo.
Groenlandia es un territorio autónomo que forma parte del Reino de Dinamarca, pero su ubicación la convierte en una pieza clave dentro del mapa geopolítico global.
Las dos nuevas rutas comerciales que se han abierto en el #Ártico han convertido al espacio polar en un centro de geopolítica.
El deshielo permite atajar la ruta entre los mercados asiáticos y los europeos, reduciendo considerablemente los tiempos de transporte👇 pic.twitter.com/cC7komPHg1
— El Orden Mundial (@elOrdenMundial) January 8, 2026
Una posición estratégica en el Ártico
Groenlandia se localiza en una zona crucial entre América del Norte y Europa. Para Estados Unidos, esta posición permite vigilar rutas aéreas y marítimas, además de fortalecer los sistemas de defensa y alerta temprana en el hemisferio norte.
En la isla opera una base militar estadounidense considerada estratégica para la vigilancia del Ártico, una región que ha ganado relevancia ante el aumento de tensiones internacionales y la competencia entre potencias.

El Ártico, cada vez más disputado
El calentamiento global ha acelerado el deshielo en el Ártico, abriendo nuevas rutas marítimas que reducen tiempos de traslado entre continentes. Este cambio ha despertado el interés de países como Estados Unidos, Rusia y China, que buscan ampliar su influencia en la región.
En este contexto, Groenlandia se vuelve un punto clave para el control y la proyección de poder en una zona que antes era prácticamente inaccesible.
Recursos naturales y seguridad económica
Otro factor que explica por qué Donald Trump quiere Groenlandia es su riqueza en recursos naturales. La isla cuenta con minerales estratégicos esenciales para la industria tecnológica y energética, lo que la coloca en el centro de la disputa por el control de cadenas de suministro globales.
Para Estados Unidos, reducir la dependencia de otros países en estos materiales es parte de su estrategia de seguridad económica.
Rechazo y debate internacional
Las declaraciones de Trump han sido rechazadas tanto por autoridades de Groenlandia como por Dinamarca, quienes han reiterado que el territorio no está en venta y que cualquier decisión debe respetar la autodeterminación de su población.
Sin embargo, el tema ha puesto sobre la mesa un debate más amplio sobre el futuro del Ártico, la soberanía territorial y la competencia geopolítica en una región cada vez más estratégica.
Un tema que seguirá en la agenda global
Más allá del personaje, el interés de Trump refleja una realidad: Groenlandia se ha convertido en una pieza clave dentro del nuevo orden internacional. El debate sobre su papel estratégico no desaparecerá y seguirá siendo parte de la discusión global sobre seguridad, recursos y poder en el Ártico.