El plan económico de Sheinbaum entró esta semana a su fase más concreta: la presidenta Claudia Sheinbaum presentó un programa de estímulo hasta 2030 que moviliza 5.6 billones de pesos de inversión pública y privada, con énfasis en infraestructura, especialmente energía, sector que concentrará aproximadamente la mitad de los recursos.
El programa incluye al menos 1,500 proyectos repartidos en ocho sectores, con energía al frente y, después, transporte, puertos, salud, agua y educación. Sheinbaum busca resolver cuellos de botella en electricidad, comunicaciones y logística, al mismo tiempo que evita presionar más el presupuesto público.
El economista en jefe de Citi en México, Julio Ruiz, señaló que la claridad sobre el incremento de inversión ayuda, y que la participación privada reduce la carga fiscal. Ruiz también advirtió que el déficit fiscal de 4.8% del año pasado superó la previsión oficial de 3.9%, lo que limita el margen de gasto del Gobierno y vuelve clave el financiamiento compartido.
Para impulsar ese esquema, el Gobierno planteó alianzas con socios privados y la creación de empresas de propiedad mixta, una fórmula que recuerda experiencias previas vinculadas a Pemex y CFE. Sheinbaum también se reunió con banqueros para pedir más crédito en áreas estratégicas. Aun así, Ruiz lanzó la pregunta central: cuánto apetito real tendrá el sector privado para entrar en proyectos con el sector público, más allá del anuncio.
La Secretaría de Economía, encabezada por Marcelo Ebrard, aseguró que integra un portafolio de nuevas inversiones por 300,000 millones de dólares, pero reconoció que el Gobierno debe acelerar trámites y permisos para que los proyectos se materialicen. Ebrard planteó reducir los tiempos de maduración de proyectos, lo que exige coordinación y capacidad operativa.
El contexto pesa: la relación comercial con Estados Unidos genera incertidumbre, y factores como la reforma judicial, la inseguridad y la extorsión influyen en la planeación. Analistas observan señales de desgaste: la inversión refleja más continuidad de operaciones ya instaladas que un salto fuerte en nuevas apuestas. En ese tablero, el plan económico de Sheinbaum necesita convertir promesas en ejecución para sostener el interés corporativo.
El abogado Juan Francisco Torres Landa, socio de Hogan Lovells, resumió las variables que más determinan la decisión de invertir: seguridad, energía e infraestructura. Sin condiciones estables, advirtió, las empresas limitan su planeación de mediano y largo plazo.