Salamanca, Guanajuato.— El DIF Salamanca organizó una actividad en la que se entregaron pasteles decorados con los rostros de personas desaparecidas a sus familias. La imagen circuló en redes sociales y generó una reacción inmediata: indignación.
La respuesta del gobierno municipal no se hizo esperar. El alcalde Julio César Prieto Gallardo salió a cuadro, acompañado de su esposa y presidenta del DIF, Eugenia Martínez Carrillo, y del director de Orientación Familiar, Mario Camacho, para defender la actividad a través de un video en redes sociales.
Su argumento: la actividad contó con autorización y participación de madres buscadoras. Que hubo permiso. Que fue con cariño.
Una justificación que no responde lo que se pregunta
El alcalde aseguró que la información fue «descontextualizada» por algunos medios, y que el propósito del evento era visibilizar la problemática de las desapariciones y acompañar a las familias buscadoras. También explicó que la actividad se realizó en conjunto con la Universidad La Salle Bajío y estudiantes de Gastronomía, en el marco de la inauguración de un «Árbol de la Memoria».
Señaló que se prepararon platillos que eran del agrado de los jóvenes y personas desaparecidas que sus familias aún buscan.
«Esto fue con el permiso y con todo el cariño de las madres buscadoras», dijo Prieto Gallardo.
Ninguna de esas explicaciones responde la pregunta de fondo: ¿cuántos de esos desaparecidos han sido encontrados?
Guanajuato, el estado que más desaparece personas
Guanajuato lleva años entre las entidades con mayor número de personas desaparecidas en el país. Salamanca, municipio azotado por la violencia del crimen organizado, no es la excepción. Las madres buscadoras de la región rastrean campos, predios y fosas clandestinas con sus propias manos, con recursos propios, sin apoyo institucional suficiente.
En ese contexto, un pastel con el rostro de quien se busca no es un acto de acompañamiento. Es una fotografía del fracaso del Estado.
El DIF no sustituye a la justicia
El alcalde sostuvo que Salamanca cuenta con «un sistema de atención y acompañamiento emergente para víctimas indirectas» operado desde el DIF Municipal, y que el objetivo es contribuir a la reconstrucción del tejido social.
Pero el tejido social no se reconstruye con muestra gastronómica. Se reconstruye con investigaciones que lleguen a resultados, con fiscales que trabajen los expedientes, con coordinación real entre municipio, estado y federación para localizar a las personas desaparecidas con vida o sin ella.
Las familias buscadoras no necesitan que el DIF les hornee un pastel con el rostro de su hijo. Necesitan que el Estado haga su trabajo.
Prieto Gallardo pide que lo juzguen por sus acciones
Al final de su mensaje, el presidente municipal pidió a la ciudadanía acercarse a conocer directamente el trabajo que realiza el gobierno de Salamanca antes de emitir señalamientos.
Es una petición razonable. Y al hacerlo, la pregunta sigue en pie: ¿cuántas de las personas cuyos rostros aparecieron en esos pasteles ya fueron localizadas gracias a la gestión municipal?
La respuesta, hasta ahora, no llegó en ningún video.
