Un hecho histórico en la capital
La nevada en la CDMX ocurrió por última vez el 11 de enero de 1967. Fue un evento extraordinario que sorprendió a millones de habitantes y marcó la historia climática de la capital. Durante varias horas, la ciudad amaneció cubierta de blanco, algo que no ha vuelto a repetirse.
Ese día, una masa de aire polar ingresó con fuerza al centro del país. Las temperaturas bajaron de forma drástica y se combinaron con humedad suficiente para generar nieve en zonas urbanas.

Zonas donde cayó nieve
De acuerdo con registros históricos y notas de la época, la nieve se presentó en alcaldías como:
Azcapotzalco
Cuauhtémoc
Miguel Hidalgo
Gustavo A. Madero
Centro Histórico
Calles, parques y edificios quedaron cubiertos de hielo y nieve. Muchas vialidades se volvieron resbalosas y el transporte presentó retrasos.

Afectaciones y datos poco conocidos
Aunque no existen cifras oficiales exactas, crónicas periodísticas reportaron accidentes por caídas, choques y exposición al frío. Se registraron lesiones, hipotermia y afectaciones en personas en situación vulnerable, principalmente adultos mayores.
A diferencia de hoy, en 1967 la ciudad no contaba con protocolos de protección civil, ni alertas tempranas. La nevada tomó por sorpresa a autoridades y población.

Otras nevadas registradas en la CDMX
Antes de 1967, existen registros de nieve en:
1907
1920
Siglo XIX (eventos aislados)
Sin embargo, 1967 fue la última nevada significativa dentro de la mancha urbana. Desde entonces, solo ha nevado en zonas altas cercanas, como el Ajusco o el Desierto de los Leones.

¿Podría volver a nevar en la CDMX?
Especialistas coinciden en que la probabilidad es muy baja, pero no imposible. El aumento de la temperatura promedio, la urbanización y el cambio climático reducen las condiciones necesarias para una nevada.
Aun así, eventos extremos han aumentado en los últimos años. Una combinación inusual de frío intenso y humedad podría generar aguanieve o nieve en puntos muy específicos.
¿La ciudad estaría preparada hoy?
Hoy la CDMX cuenta con Protección Civil, alertas tempranas y planes de emergencia, pero una nevada fuerte seguiría generando caos. El transporte, la infraestructura y la población no están adaptados a este tipo de fenómenos.
La nevada en la CDMX de 1967 sirve como recordatorio de que el clima puede cambiar de forma inesperada y que la prevención sigue siendo clave.