Azcapotzalco comenzó a mostrar señales claras de tensión interna dentro de Morena, en un escenario que anticipa una disputa política temprana rumbo a la siguiente elección local. Dos figuras que ya compitieron por la candidatura en 2024 vuelven a colocarse en el centro del tablero.
Por un lado se encuentra la actual alcaldesa Nancy Núñez, identificada como cercana a la jefa de Gobierno Clara Brugada. En el otro frente aparece la vicecoordinadora de Morena en la Cámara de Diputados, Gabriela Jiménez, también ubicada dentro del mismo bloque político, pero con una operación propia en la demarcación.
El pulso interno se hizo visible el pasado 11 de enero, cuando Gabriela Jiménez encabezó una asamblea informativa en el Jardín Hidalgo, en el marco de actos en “defensa de la soberanía”. El evento estuvo marcado por gritos, rechiflas y un ambiente de confrontación desde su inicio.
Tras el acto, la diputada denunció públicamente haber sido blanco de agresiones organizadas. A través de un video, acusó a funcionarios de la alcaldía y a servidores públicos de participación ciudadana de coordinar consignas en su contra durante la asamblea. La legisladora aseguró que no esperaba ese nivel de hostilidad.
La situación obligó a que Gabriela Jiménez fuera escoltada al término del evento, mientras algunos asistentes le gritaban calificativos como “panista vendida”. La diputada sostuvo que el acto estuvo dominado por “estructuras partidistas”, lo que, a su juicio, desvirtuó el carácter informativo de la convocatoria.
El episodio deja ver que Morena Azcapotzalco atraviesa un momento de reacomodo y fricción interna, donde las disputas por el control político de la demarcación comienzan a emerger mucho antes del arranque formal del proceso electoral.