El 70% de la población de Salamanca se siente insegura. Ese dato abre el diagnóstico de violencia y delincuencia que presentó David Muñoz, del Observatorio Ciudadano de Salamanca, ante alumnos de la Universidad Tecnológica de Salamanca (UTS) en un evento encabezado por el presidente del organismo, Raymundo Gómez García.
El análisis identifica siete zonas de mayor incidencia delictiva: la zona Centro, las colonias La Gloria, Guanajuato, San Pedro, Arboledas de Ciudad Bajío y 18 de Marzo, y la comunidad Loma de Flores.
La zona Centro, la más peligrosa
La inseguridad en Salamanca tiene su epicentro en el Centro histórico del municipio, donde se concentran los índices más altos de robo a transeúnte, violencia familiar, extorsión, homicidio y robo de vehículo. De manera reciente, esa zona registró un ataque armado que dejó cinco personas muertas, dos heridas y una privada de la libertad.
Los factores que explican el riesgo en cada zona incluyen alta densidad de puntos de venta de alcohol, alumbrado público deficiente, escasa vigilancia policial, concentración de comercio informal, cercanía a puntos de distribución de drogas y abandono urbano.
Las raíces del problema
El diagnóstico va más allá de los números y señala las causas estructurales que alimentan la inseguridad en Salamanca, Guanajuato:
Desempleo y pobreza. La alta tasa de informalidad laboral y la falta de oportunidades económicas empujan a los jóvenes hacia actividades ilícitas.
Crimen organizado. Grupos delictivos disputan el control de rutas de tráfico y extorsión, lo que genera violencia de alto impacto en el municipio.
Impunidad. La mayoría de los delitos no se investigan ni se sancionan, lo que genera desconfianza en las instituciones y elimina cualquier efecto disuasorio.
Las propuestas del Observatorio
David Muñoz presentó una serie de propuestas para revertir la situación. El diagnóstico plantea fortalecer a la policía municipal con mayor capacitación, equipamiento y protocolos apegados a los derechos humanos; impulsar la prevención social del delito; garantizar transparencia y datos abiertos; fomentar la participación ciudadana y la coordinación institucional.
El especialista también alertó sobre una deuda pendiente: la atención a víctimas. En Salamanca no existen centros de atención accesibles ni apoyo psicológico, legal o económico para quienes han sufrido violencia.
