En calles de Coyoacán, especialmente en el centro histórico y zonas de alta afluencia, la figura del franelero sigue marcando la experiencia de estacionarse. Personas que “cuidan” vehículos o apartan lugares en la vía pública solicitan pagos que no están regulados por ninguna autoridad.
La práctica no es nueva, pero el marco legal sí se ha endurecido. En la Ciudad de México, apartar espacios con objetos o exigir dinero por permitir estacionarse constituye una falta administrativa. Las reformas recientes a la Ley de Cultura Cívica contemplan arrestos de 24 a 36 horas para quienes ocupen la vía pública de manera indebida o condicionen su uso a cambio de pagos.
Apartar la calle sale caro
Apartar lugares en la vía pública y cobrar por permitir estacionarse es una infracción cívica en la Ciudad de México. La Ley de Cultura Cívica sanciona esta conducta con arresto de 24 a 36 horas y multas que van de aproximadamente 11 a 40 veces la UMA, es decir, entre $1,200 y más de $4,000 pesos, dependiendo de la gravedad y reincidencia. Si además hay amenazas, agresiones o daños, el caso puede turnarse a la Fiscalía y convertirse en delito.
En Coyoacán, vecinos y automovilistas reportan cuotas variables que pueden aumentar en fines de semana o eventos especiales. Aunque algunos consideran que se trata de un acuerdo voluntario, otros denuncian presión o intimidación para entregar dinero.
Autoridades de la alcaldía, en coordinación con la Secretaría de Seguridad Ciudadana, han realizado operativos para retirar objetos utilizados para apartar lugares y remitir a personas que realizan cobros no autorizados. El objetivo, sostienen, es recuperar el uso libre del espacio público y garantizar condiciones de movilidad sin intermediarios.
El debate permanece abierto. Para algunos, el fenómeno refleja la falta de empleo formal; para otros, representa una apropiación ilegal de un bien común. En Coyoacán, el estacionamiento se ha convertido en un punto de tensión donde convergen economía informal, regulación urbana y convivencia ciudadana.