El déficit fiscal
El déficit fiscal es una de las palabras más repetidas en las noticias económicas mexicanas. En 2026, el gobierno proyecta un déficit de 4.1% del PIB, aunque analistas como Bank of America advierten que podría acercarse al 5% por presiones en inversión y gasto.
Pero, ¿qué significa realmente? El déficit fiscal ocurre cuando el gobierno gasta más dinero del que recauda en un año. Para cubrir la diferencia, el Estado pide prestado: emite deuda interna o externa. Se mide como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) para compararlo fácilmente.¿Cómo se calcula el déficit fiscal? Gobierno recauda por:
- Impuestos (ISR, IVA, IEPS)
- Ingresos petroleros y no petroleros
- Derechos y otros
Gasta en:
- Programas sociales
- Pensiones y salud
- Infraestructura
- Apoyos a Pemex y CFE
- Intereses de la deuda
Si egresos > ingresos → déficit. En 2026, se estima un déficit presupuestario de alrededor de 1.39 billones de pesos, equivalente al 4.1% del PIB según la SHCP. Principales causas del déficit fiscal en México
- Gasto elevado en programas prioritarios y subsidios.
- Apoyos constantes a empresas estatales como Pemex.
- Bajo crecimiento económico (~1.5–2.8% proyectado para 2026).
- Costo financiero de la deuda (intereses absorben cada vez más presupuesto).
- Menores ingresos por evasión o caída en recaudación.
Consecuencias del deficit fiscal
Un déficit controlado puede impulsar crecimiento (inversión en obras genera empleo). Pero si crece sin control:
- Aumenta la deuda pública (proyectada en ~52.3–52.8% del PIB en 2026, nivel histórico alto).
- Suben los pagos de intereses (menos dinero para salud o educación).
- Genera presión sobre el peso y tasas de interés más altas.
- Reduce confianza de inversionistas y puede bajar calificación crediticia.
- Obliga ajustes futuros: recortes de gasto o aumentos de impuestos.
En México, la estrategia actual busca una consolidación gradual: bajar el déficit paso a paso para estabilizar la deuda alrededor del 52% del PIB. Situación actual en 2026 La administración busca disciplina fiscal prudente con mayor recaudación vía digitalización y combate a la evasión.
Sin embargo, presiones por inversión pública y bajo dinamismo económico complican la meta. Analistas dudan de lograr el 4.1% y ven riesgo de 5%.
En resumen, el déficit fiscal no es malo por sí solo, pero requiere control estricto. De lo contrario, compromete el futuro económico del país y afecta a todos los bolsillos.
