Las comunidades rurales en Salamanca se sienten en el olvido. Desde los accesos y salidas a sus hogares, las familias enfrentan problemas de movilidad por el deterioro de sus caminos rurales en Salamanca, además de cuestiones de seguridad relacionadas con este padecimiento.
Samuel Balderas Gutiérrez, secretario técnico en Salamanca de la Confederación Nacional Campesina (CNC), puntualizó que este olvido no es reciente. En una década, menos de 10 caminos han sido intervenidos, y cada temporada de lluvias evidencia aún más lo que deben sufrir las familias de estas zonas.
Más de 160 caminos en mal estado
La falta de mantenimiento y las lluvias han dejado caminos destruidos en la zona rural de Salamanca. El líder campesino aseguró que son más de 160 vialidades las que se encuentran en estas condiciones, en igual número de comunidades.
Balderas explicó que, si bien las lluvias han sido un aliciente que augura buenos rendimientos para los productores del campo, también han generado afectaciones en nueve de cada 10 caminos rurales. Por ello, el sector espera que al menos se puedan rehabilitar aquellos que serán usados para sacar la cosecha al término del temporal.
«Por lo menos nueve de cada 10 caminos en las comunidades están desechos, y digo nueve porque hay algunas comunidades que al menos tienen su calle principal o acceso pavimentado, ya con necesidad de una manita de gato, pero así estamos, ahora las lluvias», señaló.
Caminos sacacosechas, abandonados desde hace años
Una de las consecuencias del desgaste es clara en los caminos sacacosechas, abandonados desde hace años, que requieren del apoyo del Gobierno para su rehabilitación y nivelación. Vehículos como camionetas y motocicletas suelen atascarse en el lodo, a diferencia de la maquinaria pesada, que puede acceder a caminos de difícil acceso sin mayor problema.
En algunas comunidades, los propios habitantes han intentado mantener transitables sus caminos. Sin embargo, sin maquinaria ni recursos adecuados, los esfuerzos resultan insuficientes. En los últimos 10 años, menos de una decena de caminos ha sido intervenida, y solo algunos con asfalto; el resto apenas ha recibido recubrimientos de tezontle, que no resisten el paso del tiempo, el tránsito pesado ni las lluvias.
«Son pocos los caminos que se atienden en las zonas rurales; tenemos más de 160 comunidades y un [número] que sus caminos están abandonados; bajita la mano, podríamos decir que el número de caminos es el mismo, aunque sabemos que es mayor, ahora vamos a tratar de que se conjunten nuestros esfuerzos con los del Gobierno, para ver que se abarque más; nosotros ayudamos con material, pero que ellos también nos apoyen con la maquinaria», planteó.
Falta de delegados comunitarios dificulta gestión
El representante del sector agrícola en Salamanca no descartó que la ausencia de delegados comunitarios haya dificultado la gestión de proyectos ante autoridades municipales y estatales. Aunque cualquier ciudadano puede hacer solicitudes, no todos tienen la posibilidad de dar seguimiento.
«Yo creo que sí nos hacen falta los delegados, ya que así la gente está muy dispersa, no dan respuesta o seguimiento a las solicitudes y oficios que se ingresan a Desarrollo Social, y seguimos en la espera de que se puedan atender estos dos temas para avanzar en las necesidades que tienen las comunidades», planteó.
Por los caminos rurales circula habitualmente maquinaria agrícola, camiones de carga, de servicio y transporte público; a pesar de ello, son los que menos atención reciben. «Las autoridades solo quieren invertir recursos en donde se ven; nuestros alimentos provienen del campo y, si al campo le va mal, a todos nos va a ir mal», concluyó Balderas.
