Un crimen sin resolver que sigue pesando en la seguridad local
A un año del asesinato del comisario Andrés Ramírez, la Policía Municipal de Salamanca continúa marcada por la falta de justicia y la debilidad institucional. El homicidio del mando policiaco no solo eliminó una figura clave en la estrategia de seguridad, sino que expuso problemas estructurales que aún no se corrigen.
El consultor en seguridad pública David Saucedo Torres ha señalado que la alta rotación de mandos ha sido uno de los principales factores que afectan la continuidad de las estrategias de seguridad, generando vacíos operativos que son aprovechados por el crimen organizado.

Investigación inconclusa y mandos vulnerables
A pesar del tiempo transcurrido, la investigación por el asesinato sigue sin esclarecerse. Durante la gestión del entonces fiscal Carlos Zamarripa, no se reportaron avances relevantes ni se aclararon los móviles de ataques contra mandos policiacos en municipios como Salamanca e Irapuato, lo que dejó carpetas de investigación con deficiencias.
Aunque el actual fiscal ha retomado los expedientes, las omisiones iniciales dificultan el esclarecimiento del caso. En este contexto, el asesinato de Andrés Ramírez se mantiene como un recordatorio de la vulnerabilidad de las corporaciones policiacas en Guanajuato, un estado que, pese a una disminución en las cifras de policías asesinados en 2025, continúa entre los más riesgosos del país para los cuerpos de seguridad.