La aprobación de alcaldes en CDMX mostró contrastes marcados durante la medición correspondiente a enero de 2026, con diferencias significativas entre las demarcaciones mejor evaluadas y aquellas que se mantienen en los últimos lugares del ranking ciudadano.
De acuerdo con los datos del ranking, algunas alcaldías lograron consolidar niveles de aprobación superiores al 60%, mientras que otras no alcanzan ni la mitad del respaldo ciudadano, reflejando una percepción desigual sobre el desempeño de los gobiernos locales.
Los alcaldes mejor evaluados de la CDMX
En la parte alta del ranking se ubica Janecarlo Lozano, alcalde de Gustavo A. Madero, quien encabeza la lista con 61.2% de aprobación, colocándose como el mejor evaluado de la capital.
Le siguen Alessandra Rojo de la Vega, en Cuauhtémoc, con 60.6%, y Javier López Casarín, en Álvaro Obregón, con 59.5%, consolidando a estas alcaldías entre las de mayor respaldo ciudadano.
También destacan Mauricio Tabe Echartea (58.1%) y Fernando Mercado Guaida (57.3%), quienes se mantienen en la zona alta del ranking.
Zona media: estabilidad sin crecimiento claro
En el bloque intermedio aparecen alcaldes con niveles de aprobación que rondan entre el 50 y 55%. Aquí se ubican José Giovani Gutiérrez Aguilar (55.9%), Aleida Alavez Ruiz (53.6%) y Luis Alberto Mendoza (52.5%).
Este grupo refleja una percepción ciudadana dividida, donde la aprobación se mantiene, pero sin señales claras de crecimiento sostenido.
Los alcaldes peor evaluados en enero de 2026
En la parte baja del ranking se concentran las alcaldías con menor respaldo ciudadano. Nancy Núñez Reséndiz registra 46.6% de aprobación, colocándose en el lugar 14 de 16, lo que la mantiene entre las alcaldesas peor evaluadas de la Ciudad de México.
Por debajo se encuentran José Octavio Rivero con 45.3% y Berenice Hernández Calderón, quien ocupa el último lugar con 44.5% de aprobación.
Un panorama desigual en la capital
El ranking de aprobación de alcaldes en CDMX evidencia una capital fragmentada en cuanto a percepción ciudadana. Mientras algunas demarcaciones muestran estabilidad e incluso liderazgo, otras enfrentan una caída sostenida que las mantiene en los últimos lugares de la evaluación.
Estos resultados colocan la evaluación ciudadana como un termómetro clave rumbo a los próximos meses, donde los gobiernos locales deberán responder a las demandas vecinales si buscan revertir la tendencia y recuperar respaldo social.