Alysa Liu volvió al hielo y al podio de la gloria. La patinadora artística estadounidense se consagró campeona olímpica en los Juegos de Invierno Milán-Cortina 2026, ganando el oro en el programa libre y rompiendo una sequía de más de dos décadas para Estados Unidos en esta disciplina.
Con apenas 20 años, Alysa Liu patinadora EE. UU. no solo logró una hazaña deportiva, sino que firmó uno de los regresos más emocionantes del deporte olímpico reciente, tras haber estado retirada durante dos años en plena adolescencia.

Una historia poco convencional desde el inicio
Alysa Liu nació el 8 de agosto de 2005 en Clovis, California, y su origen familiar llamó la atención desde el inicio. Su padre, Arthur Liu, inmigrante chino que llegó a EE. UU. a los 25 años, eligió convertirse en padre soltero a través de gestación subrogada.
Alysa es la mayor de cinco hermanos y creció en Richmond, en el área de la bahía de San Francisco. A los cinco años se puso sus primeros patines y, desde entonces, su talento despegó. A los 13 ya hacía historia: se convirtió en la campeona nacional más joven en la historia del patinaje femenino en Estados Unidos.
Lo que la diferenciaba no era solo su juventud, sino su capacidad técnica: tres triples axels en una misma rutina, algo que hasta hoy solo un puñado de mujeres en el mundo ha conseguido ejecutar con éxito.

La presión y un retiro inesperado
A los 14 repitió título nacional e incorporó saltos cuádruples a sus programas, elevando aún más el nivel. Pero detrás de cada ovación había rutinas extenuantes, presión mediática y entrenamientos diarios desde la infancia. Esa exigencia comenzó a pasar factura.
En 2022, con 16 años y después de quedar sexta en los Juegos Olímpicos de Beijing, Alysa anunció su retiro del patinaje competitivo. La noticia sorprendió al mundo deportivo. Ella misma reveló que la decisión fue enteramente suya, sin consultar a su familia, y lo hizo pública con un mensaje sincero:
“Nunca imaginé llegar tan lejos. Estoy satisfecha con lo que logré.”
Tiempo después, en una entrevista con 60 Minutes, explicó que vivió una “infancia no normal”, marcada por entrenamientos intensos. “De niña no sabes qué quieres. Patinar se vuelve una carga”, confesó, comparando su rutina con un empleo de tiempo completo.
Dos años lejos del hielo y cerca de sí misma
Lejos del deporte, Alysa se reencontró con la vida fuera del patinaje. Estudió diseño de moda, tomó clases universitarias y se permitió explorar lo que nunca había tenido: tiempo libre, autonomía y decisiones propias.
Ese proceso no solo fue de sanación. Fue también de reconstrucción. En 2024, ya con otra perspectiva, decidió regresar, pero con nuevas condiciones: sin presión externa, eligiendo su música, su vestuario, y priorizando su bienestar físico y emocional.

El regreso más brillante del hielo olímpico
Su retorno fue paulatino pero contundente. En 2025 ganó el Campeonato Mundial de Patinaje Artístico, y un año después, en Milán-Cortina 2026, selló su consagración definitiva.
Con 226.79 puntos, su rutina olímpica fue impecable: incluyó dos triples axels y un cuádruple Lutz, combinación reservada para la élite mundial. Se convirtió en la primera patinadora estadounidense en ganar el oro olímpico desde 2002.
Más allá del oro, un mensaje poderoso
El triunfo de Alysa Liu no solo devuelve a Estados Unidos a lo más alto del patinaje artístico femenino. Su historia también alimenta una conversación urgente en el deporte de alto rendimiento: el impacto de la presión en la salud mental de atletas jóvenes.
Liu demostró que detenerse también puede ser parte del éxito. Que elegir el bienestar no es debilidad, sino fortaleza. Y que el oro no solo brilla por el metal, sino por la historia que lo sostiene.
“Esta vez fue diferente. Lo hice por mí”, declaró tras subir al podio en Italia.
