La salud mental entra al centro de la agenda pública en la Ciudad de México. El Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) capitalino y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), unidad Azcapotzalco, firmaron un convenio para prevenir y atender la conducta suicida entre estudiantes, a través de un programa que combinará capacitación, sensibilización y atención especializada.
El acuerdo se materializa en el Programa de Prevención, Atención y Postvención de la conducta suicida 2026-2027, que contempla talleres, cursos y pláticas dirigidas tanto a la comunidad estudiantil como al personal universitario, con el objetivo de detectar de manera temprana señales de riesgo y actuar de forma oportuna.
“La salud mental es un pilar para el desarrollo social, económico y cultural de cualquier ciudad; la intervención temprana en las y los jóvenes reduce significativamente el riesgo de intento de suicidio”, afirmó Beatriz Rojas Martínez, directora general del DIF de la Ciudad de México, durante la firma del convenio en la rectoría de la llamada Casa abierta al tiempo.
Desde el Gobierno capitalino, la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, subrayó la importancia de integrar la salud mental en las políticas públicas: “no hay bienestar posible ni vida plena sin el cuidado de la salud mental”, dijo, al destacar la estrategia Vida Plena, Corazón Contento, enfocada en brindar atención psicológica gratuita a jóvenes.
Para la rectora de la unidad Azcapotzalco, Yadira Zavala Osorio, el reto es tan complejo como silencioso. “Hablar de conducta suicida implica una realidad compleja y muchas veces silenciosa, que afecta no sólo a la persona sino a la familia, a los amigos, a la sociedad en general”, señaló.

Las cifras respaldan la urgencia. El suicidio se mantiene como la cuarta causa de muerte a nivel mundial. En México, de acuerdo con datos del INEGI, la incidencia es mayor en hombres —entre 10 y 12 por cada 100 mil—, mientras que en mujeres oscila entre cinco y ocho por cada 100 mil. El grupo más afectado se concentra entre los 20 y 39 años, aunque en 2023 el mayor porcentaje en mujeres se registró entre los 15 y 19 años. La Ciudad de México ocupa el séptimo lugar nacional en número de casos.
“Este convenio es un gran paso para nuestra comunidad universitaria”, sostuvo Zavala Osorio. “Es necesario contar con conocimiento especializado para dar respuesta a sus necesidades”.
La pandemia marcó un punto de inflexión. “Antes de la COVID-19 no hablábamos tanto de salud mental; hoy la realidad nos obliga a atender esta problemática”, añadió.
Desde el DIF, el director ejecutivo de Apoyo a Niñas, Niños y Adolescentes, Rubén Linares Flores, advirtió sobre el aislamiento creciente en la vida cotidiana: “El desarrollo tecnológico nos ha aislado más, nos ha individualizado más, más silencio desde la casa, más silencio en los espacios públicos”, explicó, al insistir en la necesidad de que los jóvenes accedan a atención profesional.
El convenio también contempla la canalización de estudiantes al DIF a través de la unidad de Género y Diversidad Sexual, así como la capacitación del personal en materia de derechos humanos. La apuesta, coinciden ambas instituciones, es construir redes de apoyo sólidas que permitan prevenir, atender y dar seguimiento a una problemática que ya no puede permanecer en silencio.