El inicio de 2026 trajo un nuevo ajuste al bolsillo de los mexicanos. La inflación anual se ubicó en 3,79% en enero, impulsada principalmente por el encarecimiento de bebidas azucaradas y productos de tabaco, de acuerdo con el más reciente reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
El dato representó un incremento mensual de 0,38% y confirmó un repunte frente al cierre previo, cuando el Índice Nacional de Precios al Consumidor se ubicaba en 3,59%. Aunque el alza era esperada por el mercado, la cifra refleja que la presión inflacionaria persiste al arranque del año, aun con una “cuesta de enero” menos pronunciada de lo anticipado.
Entre los productos con mayor impacto destacaron los cigarrillos, cuyo precio aumentó 14,51% anual, y los refrescos azucarados, con un alza de 5,53%, efectos asociados al ajuste de impuestos a productos especiales. Estos incrementos empujaron al alza la inflación general y afectaron de manera directa el consumo cotidiano.
En enero 2026, el Índice Nacional de Precios al Consumidor #INPC se ubicó en 143.588 y representó un aumento de 0.38% respecto al mes anterior. Con este resultado, la inflación general anual fue de 3.79%.
Por componente, la inflación anual fue la siguiente:
▪️4.52% subyacente… pic.twitter.com/gYriKUWeTv— INEGI INFORMA (@INEGI_INFORMA) February 9, 2026
La inflación subyacente —que marca la tendencia de mediano y largo plazo— alcanzó 4,52%, por encima del 4,33% registrado al cierre del año. Al interior de este indicador, los precios de los servicios subieron 4,48% anual, mientras que las mercancías avanzaron 4,56%, su nivel más alto desde finales de 2023. Este comportamiento sugiere que las presiones inflacionarias no se limitan a factores temporales.
En contraste, los productos agropecuarios mostraron un desempeño mixto. Las frutas y verduras registraron una caída anual de 1,84%, mientras que los productos pecuarios, como carnes, aumentaron 3,91%. La inflación no subyacente, que incluye tarifas reguladas, se ubicó en 1,39%.
El repunte inflacionario ya había sido anticipado por la política monetaria. La semana pasada, el Banco de México decidió pausar los recortes a la tasa de referencia y mantenerla en 7%, además de ajustar su previsión de inflación para el cierre de 2026 de 3% a 3,5%. El banco central justificó la decisión por el actual panorama inflacionario y los riesgos persistentes en los precios.