Las investigaciones federales sobre la masacre ocurrida en una cancha de fútbol de la comunidad Loma de Flores, en Salamanca, Guanajuato, apuntan al Cártel de Santa Rosa de Lima como responsable del ataque que dejó 11 personas muertas el 8 de febrero. De acuerdo con autoridades, el hecho se enmarca en la disputa territorial que este grupo mantiene desde hace años con el Cártel Jalisco Nueva Generación.
La principal línea de investigación sostiene que la agresión fue una represalia directa dentro de esa confrontación criminal. Días antes del ataque, se detectaron mantas con amenazas atribuidas al grupo de Santa Rosa de Lima dirigidas a sus rivales en la región. Las indagatorias indican que al menos cinco de las víctimas tenían vínculos operativos con el CJNG, lo que refuerza la hipótesis de un ataque dirigido.
Un elemento relevante para las autoridades es que cinco de los fallecidos laboraban para una empresa de seguridad privada que, según la investigación, estaría relacionada con la estructura logística del cártel rival en Salamanca. Este hallazgo llevó a los investigadores a considerar que la agresión buscó debilitar redes específicas de operación en la zona.
Las autoridades federales identificaron a dos presuntos responsables de coordinar la irrupción armada. El primero es Moisés Soto Bermúdez, señalado como jefe de sicarios del grupo conocido como “Los Marros”, una facción ligada al liderazgo histórico del cártel. A Soto Bermúdez se le atribuye el control de actividades delictivas en distintos municipios del corredor industrial del estado. El segundo es Mario Eleazar Lara Belman, alias “El Negro” o “El Camorro”, considerado un mando de alto nivel y uno de los principales generadores de violencia en el triángulo Irapuato-Salamanca-Celaya.
Ambos han sido catalogados como objetivos prioritarios. Fuerzas federales intensificaron las labores de inteligencia y búsqueda para su localización, bajo el argumento de que su captura es clave para contener la escalada de violencia que mantiene altos niveles de percepción de inseguridad en Guanajuato.