Emilia Clarke asume lo inevitable: siempre será Daenerys. Lejos de pelear con esa sombra, la actriz la integra. Recuerda Juego de tronos como los años del instituto: intensos, contradictorios, inolvidables. Hubo brillo y desgaste. Y ambos conviven.
Ahora cambia de registro en Ponies (SkyShowtime), donde interpreta a una secretaria de la embajada estadounidense en Moscú que, tras una tragedia, deriva en espía. La acompaña Haley Lu Richardson. Juntas encarnan a dos “PONIES” —personas sin interés— que convierten su invisibilidad en ventaja durante la Guerra Fría.
El tono es ligero y veloz, con comedia de carácter y un pulso de thriller que crece episodio a episodio. Clarke suma un reto extra: el ruso. Idioma real, presión real. Aprendizaje real. La serie apuesta por la amistad femenina, la astucia cotidiana y el crecimiento personal en un mundo hostil.
Ponies no busca profecías contemporáneas; apuesta por el escapismo inteligente. Una historia de espionaje que se disfruta por su ritmo y se queda por sus personajes. Clarke navega ese equilibrio con soltura: honra su pasado sin quedarse anclada en él.