México conmemora este 5 de febrero el Día de la Constitución Mexicana, una fecha que no solo recuerda la promulgación de un documento legal, sino el resultado directo de una revolución armada que expuso las profundas desigualdades sociales del país. La Constitución de 1917 nació como respuesta a un Estado incapaz de proteger a campesinos, obreros y comunidades marginadas, y como un intento deliberado de limitar los abusos del poder político y económico.

El contexto: un país fracturado
Durante el Porfiriato, México experimentó crecimiento económico, pero también concentración de la tierra, represión política y exclusión social. Millones de campesinos perdieron sus tierras, los obreros carecían de derechos básicos y el poder se encontraba centralizado. La Revolución Mexicana (1910–1917) rompió ese modelo a través de una guerra prolongada que dejó al país devastado, pero con una exigencia clara: justicia social y un nuevo pacto nacional.
El Congreso Constituyente, reunido en Querétaro, asumió esa demanda. A diferencia de constituciones anteriores, los legisladores no se limitaron a reorganizar el poder; decidieron intervenir de manera directa en la vida social y económica del país.
Los cambios clave y por qué ocurrieron
Artículo 3° – Educación laica y gratuita
Se estableció la educación impartida por el Estado como laica, gratuita y obligatoria. El objetivo fue reducir la influencia de la Iglesia en la formación pública y usar la educación como herramienta de cohesión social y movilidad. En un país mayoritariamente analfabeta, la educación se concibió como un instrumento de igualdad.
Artículo 27 – La tierra y los recursos naturales
Este artículo rompió con el modelo liberal clásico. Declaró que la nación es propietaria originaria de las tierras y aguas, y otorgó al Estado la facultad de repartir tierras y regular su uso. La medida respondió directamente al despojo agrario del Porfiriato y sentó las bases del reparto agrario y, décadas después, de la expropiación petrolera.
Artículo 123 – Derechos laborales
Por primera vez, una constitución reconoció derechos de los trabajadores: jornada de ocho horas, salario mínimo, derecho a huelga, indemnización por despido y protección a mujeres y menores. El cambio respondió a huelgas reprimidas violentamente en años previos y a la ausencia total de protección legal para la clase obrera.
Separación Iglesia–Estado
La Constitución reforzó el carácter laico del Estado y limitó la participación política y económica de las instituciones religiosas. La intención fue evitar que el poder espiritual influyera en las decisiones públicas y consolidar un Estado civil fuerte tras décadas de tensión.
Fortalecimiento del poder del Estado
A diferencia de modelos liberales que priorizan el mercado, la Constitución otorgó al Estado un papel activo en la economía y el bienestar social. Esta decisión surgió de la convicción de que el mercado, por sí solo, había profundizado la desigualdad.
Una Constitución en constante transformación
Desde 1917, la Constitución ha sido reformada en numerosas ocasiones. Se han incorporado derechos humanos, cambios en el sistema electoral, nuevas reglas económicas y ajustes al equilibrio de poderes. Estas modificaciones reflejan la evolución del país, pero también han generado críticas sobre la pérdida del espíritu social original.
Más que una efeméride
El Día de la Constitución Mexicana no es solo una fecha histórica ni un día de descanso oficial. Es un recordatorio de que los derechos no surgieron por consenso pacífico, sino por conflicto, presión social y negociación política. También plantea una pregunta vigente: qué tan lejos está la realidad cotidiana de los principios que el texto constitucional promete.
A más de un siglo de su promulgación, la Constitución sigue siendo el eje del debate público. No como un documento intocable, sino como un contrato vivo que exige cumplimiento, interpretación y, sobre todo, voluntad política para hacerlo efectivo.