Salamanca avanza hacia una nueva forma de atender las adicciones. El Centro de Dignificación Humana en Salamanca, impulsado por el sistema DIF municipal, se encuentra en una etapa avanzada de desarrollo y podría presentarse oficialmente a mediados de este año, con el objetivo de ofrecer atención psicológica y acompañamiento sin recurrir al internamiento.
El proyecto fue anunciado a finales de 2024 y cuenta con una inversión pública de 10 millones de pesos. Se ubicará en las instalaciones del DIF Salamanca, en la colonia San Pedro, y busca ampliar la red de apoyo institucional para personas y familias que enfrentan problemas de adicción.
Un modelo que prioriza la cercanía
La presidenta del DIF Salamanca, Eugenia Martínez Carrillo, ha señalado que el centro operará bajo un esquema ambulatorio. Esto permitirá que las personas reciban atención profesional sin separarse de su entorno cotidiano, una diferencia clave frente a los modelos tradicionales de reclusión.
El centro ofrecerá atención psicológica individual, orientación especializada y enlaces con clínicas cuando el caso lo requiera. El enfoque se concentra en atender la salud mental de forma temprana y acompañar los procesos de recuperación con herramientas profesionales y seguimiento continuo.
Hablar a tiempo, antes de que sea tarde
Martínez Carrillo ha insistido en que uno de los principales obstáculos frente a las adicciones es el silencio. Muchas personas, advierte, no buscan ayuda hasta que el problema ya ha provocado daños severos en la salud o en la dinámica familiar. Por ello, el centro también tendrá una función preventiva y de concientización social.
Desde el DIF se invita a la ciudadanía a acercarse y solicitar orientación sin temor ni estigmas, con la idea de normalizar la búsqueda de apoyo psicológico como una forma de cuidado y no como un signo de fracaso.
Una apuesta social de largo plazo
El Centro de Dignificación Humana en Salamanca pretende consolidarse como un espacio de acompañamiento integral, donde la atención no se limite a quien enfrenta una adicción, sino que incluya a las familias que viven el impacto emocional y social del problema.
En una ciudad como Salamanca, el proyecto representa un cambio de enfoque en la política social local: atender una problemática compleja desde la dignidad humana, con prevención, atención profesional y cercanía institucional.