La Conferencia del Episcopado Mexicano lanzó un mensaje directo y contundente al Estado mexicano: la violencia no puede seguir administrándose, debe enfrentarse. Con cifras que califican como insostenibles —decenas de miles de homicidios y más de cien mil personas desaparecidas—, la Iglesia afirmó que el país llegó a un punto límite y requiere acciones reales para construir la paz.
Durante su posicionamiento, el secretario general del Episcopado, Héctor Pérez Villarreal, advirtió que la normalización de la violencia ha deteriorado la vida cotidiana de millones de familias. Señaló que no basta con reportes oficiales y estadísticas, sino con una estrategia que devuelva seguridad y confianza a la población.
La Iglesia también expuso que la violencia ha alcanzado a sus propias comunidades. De acuerdo con Jorge Atilano González, desde 1990 han sido asesinados decenas de sacerdotes y seminaristas en el país, hechos que —afirmó— no deben quedar en la impunidad, ya que sin justicia no puede haber paz.
También la @IglesiaMexico exigió que el Estado asuma su responsabilidad en la construcción de la paz en el país, no como una política sexenal sino como una estrategia permanente.
Llamó a construir un modelo ambicioso de construcción de la paz.
Advirtió que no habrá paz sin… pic.twitter.com/18tV4MkZjW
— Fuerza Informativa Azteca (@AztecaNoticias) January 12, 2026
En el mismo sentido, el provincial de la Compañía de Jesús, Compañía de Jesús, llamó a los gobernantes a no cerrar los ojos ante la realidad que viven las comunidades, insistiendo en que la intención del clero no es confrontar al gobierno, sino abrir espacios de escucha y soluciones.
Como paso concreto, la Iglesia convocó al Segundo Diálogo Nacional por la Paz, que se realizará en Guadalajara del 30 de enero al 1 de febrero de 2026, con la participación de distintos sectores sociales. El objetivo es claro: frenar la violencia y reconstruir el tejido social en un México que, sostienen, ya no puede esperar.