Las muertes de motociclistas en CDMX se han convertido en una de las expresiones más visibles de la crisis de seguridad vial que enfrenta la capital del país. Durante 2025, los decesos de personas que se trasladaban en motocicleta registraron un incremento significativo, encendiendo alertas entre especialistas, colectivos ciudadanos y organizaciones dedicadas a la movilidad urbana.
De acuerdo con datos recabados por asociaciones del sector transporte y movilidad, los motociclistas se mantienen como el grupo con mayor riesgo de perder la vida en hechos de tránsito. La combinación de un parque vehicular en constante crecimiento, una supervisión limitada y la falta de formación adecuada para conducir este tipo de unidades ha generado un escenario cada vez más peligroso en las calles de la ciudad.
Uno de los principales problemas identificados es que una gran parte de quienes conducen motocicleta lo hacen sin contar con licencia vigente o capacitación formal. Esta carencia se traduce en prácticas de alto riesgo, como el exceso de velocidad, maniobras imprudentes entre carriles, el uso inadecuado del casco o, en algunos casos, la ausencia total de equipo de protección. A ello se suma una cultura vial deficiente, donde la convivencia entre automovilistas, motociclistas y peatones sigue siendo tensa y desordenada.
El perfil de las víctimas revela una constante: la mayoría son hombres jóvenes, en edad productiva, muchos de ellos vinculados a actividades de reparto o mensajería. Las largas jornadas, la presión por cumplir tiempos de entrega y la circulación nocturna incrementan la probabilidad de accidentes graves, especialmente durante fines de semana y en horarios de baja visibilidad.
Especialistas advierten que el problema no se resolverá únicamente con sanciones. Subrayan la urgencia de políticas públicas integrales que incluyan capacitación obligatoria, procesos más estrictos para la obtención de licencias, campañas permanentes de educación vial y mayor vigilancia en puntos de alto riesgo. También destacan la necesidad de mejorar la infraestructura urbana para garantizar desplazamientos más seguros.
Mientras estas medidas no se implementen de forma efectiva, las muertes de motociclistas en CDMX continuarán siendo una estadística dolorosa que refleja la fragilidad del sistema vial y el costo humano de la falta de prevención.