Con el cierre de las fiestas decembrinas, muchas personas experimentan un cambio emocional que va más allá de la nostalgia. A este fenómeno se le conoce como la cuesta emocional de enero, una etapa marcada por desánimo, cansancio emocional y, en algunos casos, síntomas de depresión o ansiedad.
Durante diciembre, las reuniones familiares, el descanso y el ambiente festivo suelen generar una sensación temporal de bienestar. Sin embargo, al iniciar el año, la rutina regresa de golpe: trabajo, escuela, pendientes acumulados y preocupaciones económicas por los gastos recientes. Este contraste puede provocar una sensación de vacío o desmotivación que resulta difícil de explicar.
Especialistas en salud mental señalan que este bajón emocional tiene varias causas. Por un lado, el invierno trae menos horas de luz solar, lo que influye en la producción de sustancias en el cerebro relacionadas con el estado de ánimo y el sueño. Por otro, enero suele venir cargado de expectativas: propósitos de año nuevo, metas personales y presión por “empezar bien”, que pueden generar frustración cuando no se cumplen de inmediato.
La cuesta emocional de enero no se manifiesta igual en todas las personas. En algunos casos es una tristeza pasajera; en otros, puede incluir apatía, irritabilidad, dificultad para concentrarse o falta de energía. La clave está en observar la duración e intensidad de estos sentimientos y no minimizarlos.
Para enfrentar este periodo, los especialistas recomiendan retomar rutinas poco a poco, mantener horarios de sueño, cuidar la alimentación, realizar actividad física y buscar espacios de convivencia, incluso cuando no haya muchas ganas. También es importante hablar de lo que se siente y pedir apoyo cuando el ánimo bajo interfiere con la vida diaria.
La cuesta emocional de enero no es una señal de debilidad. Es una respuesta humana a los cambios emocionales, sociales y físicos que acompañan el inicio del año. Reconocerla y atenderla con empatía puede marcar la diferencia para empezar el nuevo ciclo con mayor equilibrio y bienestar.