México es un país marcado por los sismos, pero hay regiones que concentran una atención especial por parte de los científicos. Una de ellas es la Brecha de Guerrero, un segmento de la costa del Pacífico que, pese al paso del tiempo, no ha liberado la energía acumulada en el subsuelo, lo que la convierte en una de las zonas de mayor riesgo sísmico en el país.
La Brecha de Guerrero se localiza frente a la costa de Guerrero, aproximadamente entre Acapulco y la región de Petatlán. En este punto ocurre un fenómeno clave: la placa de Cocos se introduce lentamente por debajo de la placa de Norteamérica. Este proceso genera fricción constante y una acumulación de energía que, cuando se libera, provoca terremotos.
Especialistas del Servicio Sismológico Nacional han señalado que esta franja no ha registrado un sismo de gran magnitud desde inicios del siglo XX. En contraste, otras zonas del Pacífico mexicano sí han tenido terremotos fuertes en décadas recientes. Esta ausencia prolongada es lo que preocupa a la comunidad científica, ya que la energía no desaparece: se sigue acumulando.
El sismo registrado a principios de enero, aunque fue perceptible en varias regiones del país, no representa una liberación suficiente de la tensión almacenada en la Brecha de Guerrero. De acuerdo con los análisis técnicos, movimientos de magnitud intermedia no reducen de forma significativa el riesgo de un evento mayor, especialmente en el tramo central de esta zona.
Expertos coinciden en un punto fundamental: no es posible predecir cuándo ocurrirá un gran sismo, pero sí es posible prepararse. La experiencia ha demostrado que la prevención salva vidas. Revisar estructuras, identificar zonas seguras, contar con un plan familiar y atender las recomendaciones de Protección Civil sigue siendo la mejor defensa ante un fenómeno inevitable.
La Brecha de Guerrero no es una amenaza inmediata con fecha marcada en el calendario, pero sí es un recordatorio constante de que México vive sobre un territorio dinámico. Comprender el riesgo, informarse y actuar con prevención es clave para reducir el impacto cuando la tierra vuelva a moverse.