Un viaje común en taxi puede convertirse en una pesadilla financiera. En la Ciudad de México se han detectado casos en los que pasajeros son víctimas de una estafa de taxistas en CDMX, al momento de pagar con tarjeta bancaria mediante terminales electrónicas.
El fraude suele comenzar de forma cotidiana: el conductor asegura no tener cambio y propone el pago con tarjeta. El pasajero acepta, introduce su tarjeta e incluso su NIP, confiando en que el monto corresponde al precio acordado del viaje. Sin embargo, horas después, al revisar su estado de cuenta, descubre cargos que pueden ir desde varios miles hasta decenas de miles de pesos.
De acuerdo con reportes ciudadanos, los montos cobrados no coinciden con lo mostrado inicialmente en la terminal. En algunos casos, el cargo aparece vinculado a comercios registrados fuera de la capital, lo que complica el rastreo inmediato del responsable. Esta estafa de taxistas en CDMX ha afectado principalmente a personas adultas mayores, aunque cualquier usuario puede ser vulnerable.
Uno de los principales problemas es que, al haberse ingresado el NIP, los bancos suelen considerar la transacción como autorizada. Esto hace que el proceso de aclaración sea largo y, en ocasiones, sin resultados favorables para la víctima. Muchos pasajeros se enteran del fraude cuando el daño ya está hecho.
Autoridades y especialistas en seguridad financiera recomiendan extremar precauciones. Es importante evitar pagar con tarjeta si el conductor insiste de forma inusual, verificar claramente el monto en la pantalla antes de autorizar cualquier cobro y desconfiar si la terminal es manipulada fuera de la vista del pasajero.
También se aconseja revisar los movimientos bancarios de inmediato y reportar cualquier cargo irregular en cuanto se detecte. La prevención sigue siendo la herramienta más efectiva frente a esta modalidad de fraude.
La estafa de taxistas en CDMX es una llamada de atención para usuarios y autoridades. Mientras se refuerzan los controles, la información y la cautela pueden marcar la diferencia entre un viaje normal y una pérdida económica significativa.